Centro de convenciones y Ferias.
Josep Llinàs junto con Josep Llobet, Pedro Ayesta y Laia Vives firman este ambicioso proyecto al cual le han dedicado muchas horas de pasión y conocimientos. Además de su impronta profesional también han puesto un toque muy personal mirando de unir funcionalidad y modernidad.
Cada zona tiene unas características especiales para mirar de sacar el máximo provecho. El teatro y el auditorio, que presumen de unas grandes dimensiones, no necesitan luz natural para sus representaciones. Por el contrario, la escuela de música no se puede concebir sin luz ni ventilación natural para conseguir un ambiente óptimo de aprendizaje.
También hay que destacar la altura extraordinaria de la caja escénica del teatro. Uno hecho que, sin duda, le otorga un especial protagonismo dentro de l’Atlàntida y se convierte en un punto de referencia para el edificio.
Cuando se planteó la propuesta de levantar l’Atlàntida se estructuró todo el proyecto a partir de tres objetivos:
1. Entender la construcción como una continuación de la ciudad y convertirla en un punto de unión con el espacio natural.
2. Crear cada una de las zonas de l’ Atlàntida de acuerdo con el suelo, la geometría y las cubiertas respetando la estructura y la escala de manera individual. El gran reto era utilizar el mismo sistema para todos los espacios, sobre todo a la hora de incluir el volumen de la caja escénica.
3. Utilizar el acceso de “Can Serratosa” que llega al espacio libre, como eje vertebrador que sitúa y da acceso a todas las partes de l’Atlàntida. y también el uso de la cubierta inclinada, la cota más alta de la caja escénica que desciende y se despliega hasta cubrir porches y aulas. La estructura de este imponente edificio es tan interesante como su programación.